sábado, 2 de febrero de 2013

RICKY RUBIO... Y LAS DIFICULTADES DE TENER QUE SER UN GENIO A TIEMPO COMPLETO

Os dejo el último artículo publicado el día 23 de enero en mi Sección "Pase Extra" de www.jordanypippen.com (http://jordanypippen.com/index.php/masbasket/pase-extra) . Espero que os guste.
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El 9 de marzo de 2.012 se nos heló un poco el corazón a todos los aficionados al baloncesto. No importaba nuestra nacionalidad, nuestra predilección por un determinado equipo, nuestra forma de entender el deporte... Todos vivíamos algo excitados por el soplo de aire fresco que había entrado en la liga con la llegada de Ricky Rubio. Y en aquel partido contra los Lakers, cuando se echó mano a la rodilla... nos dolió a todos.

Aquellas primeras horas se vivieron entre la esperanza de que la lesión no fuera muy grave y la pesadumbre de las noticias que iban llegando, que lamentablemente confirmaban las peores noticias.

Después, periódicamente, se iban conociendo las diferentes consecuencias del infortunio: no volvería a jugar durante la temporada, se perdería los Juegos Olímpicos de Londres, etc, etc. Sólo el jugador y sus seres queridos saben el sufrimiento y el esfuerzo que le habrá costado superar estos meses.

Pero dicen que no hay mal que cien años dure. Y nueve meses después llegó el momento de reaparecer como jugador en un partido contra los Mavericks, donde el único y absoluto protagonista del evento fue Ricky Rubio y su retorno a las canchas después de su grave lesión de rodilla.

Había dudas, claro. Supongo que para él y su gente, para su cuerpo técnico, para sus compañeros... pero también para los aficionados.

Y el tiempo se paró. Parecía que aquellos nueve meses no habían pasado. De repente, entre una espectacular ovación, Ricky entraba en el partido mientras se desataba en las gradas una ilusión como sólo las generan los genios.

Porqué así ve la gente a Ricky. Como a un genio. Sí, parece algo excesivo, quizás. Pero cuando hablamos de un tipo que vuelve tras nueve meses de lesión, y en sólo unos minutos consigue hacerse con el ritmo del partido, con el liderazgo de sus compañeros y con el alma de la gente, los calificativos deben acercarse a ese.

En aquel partido del 15 de diciembre de 2.012, el del retorno tras su convalecencia, estuvo especialmente lúcido. No sólo hizo lo que mejor sabe hacer, repartiendo 9 asistencias en tan sólo 18 minutos de juego, sino que muchas de ellas levantaron a la gente de sus asientos, generando de nuevo una ilusión contagiosa en los aficionados.

Y no sólo en ellos. Desde ese momento, la maquinaria mediática de la NBA volvía a fijarse en aquel chaval que generaba highlights en cada partido.

De nuevo, la atención era máxima. Y la exposición también.
Y esa sobreexposición que ha hecho que se convirtiera en uno de los fenómenos mediáticos de la NBA, es la misma que ahora puede cavar su propia tumba en la liga si no consigue abstraerse de ella.

Ricky ha vuelto, sí. Pero necesita un tiempo de adaptación que a nivel mediático no va a tener.

Tanto los aficionados como los medios están deseosos de volver a ver aquellas asistencias imposibles que quedaron en la retina. Asocian a Ricky con el espectáculo y con actuaciones estelares cada noche.

Pero eso es imposible, al menos de momento. No va a ser fácil. Ricky les ha acostumbrado muy mal... o demasiado bien. El problema es que justamente eso es lo que esperan de él. Y tendrá muchas dificultades por ello.

Esta misma temporada, ya ha tenido actuaciones en varios partidos que podrían calificarse de buenas, en los que ha hecho funcionar el equipo y que sin embargo han pasado desapercibidas al no haber producido ninguna jugada susceptible de ser incluida en los resúmenes nocturnos. Esos highlights que tanto le han dado, pueden acabar ahora perjudicándole.

Tampoco le está ayudando la plaga de lesiones de hombres importantes que están sufriendo los Timberwolves, lastrando enormemente el record del equipo y haciendo que los compañeros de viaje en este retorno no sean los mejores. Muchos de ellos se han encontrado con más minutos de los esperados, pero ni tienen la calidad de los ausentes ni asumen su protagonismo, con lo que la presión sobre Ricky está siendo mayor de la deseable en estos momentos.

Y eso está haciendo que se exija cada noche más de lo que debería. Se le está viendo tenso cuando la jugada no acaba desarrollándose como él imagina o cuando falla varios tiros seguidos. Incluso ha llegado a golpear el suelo en alguna ocasión tras perder un balón disputado, fruto de la impotencia y de la frustración de no poder ofrecer al aficionado su mejor versión.

Una versión mejorada que el aficionado ha interiorizado como habitual y que demanda cada noche, sin importarle las circunstancias que rodean a su jugador. Una versión que, tras un breve período de condescendencia influida por la lesión, le van a exigir que empiece a recobrar cuanto antes mejor.

El aficionado al deporte suele tener un punto de crueldad escondido, que no duda en sacar al exterior desinflando mitos y creando otros nuevos con una facilidad fagocitadora que suele llegar siempre antes de lo debido. Y Ricky, no lo olvidemos, no es más que un jugador europeo que aún debe asentarse en la liga. Aunque el impacto que ha producido en la competición le da cierto margen de maniobra y la lesión haga que se tenga algo más de paciencia con él, ésta no será ilimitada. Desde luego que no.

A pesar de ello, Ricky tiene derecho a ser en ocasiones simplemente un buen jugador. Tiene derecho a ser sólo un base que haga jugar a su equipo mejor, un base que marque el ritmo del juego, un base que esté entre los mejores pasadores de la liga. Pero ha puesto el listón muy alto y no se lo van a dejar bajar. No basta sólo con eso.

Pero necesita tiempo, sentirse cómodo y sobre todo volver a confiar en su rodilla. Hace unos días el propio Ricky hizo unas declaraciones en las que manifestaba que aún le dolía bastante, algo por otra parte, que parece ser normal en lesiones de este tipo.

Como también parece normal, que a estas alturas de la recuperación tenga tan bajo porcentaje de tiro. Desde su vuelta, está promediando un 22,9 % en tiros, porcentaje ridículo para un jugador de su posición. Esa puede ser una de las causas de que su rendimiento no esté siendo tan espectacular como se esperaba. Los rivales le flotan y cierran la defensa, haciendo mucho más difícil las penetraciones y dificultando las líneas de pase. De ahí que la mayor parte de las asistencias de Ricky esta temporada, suelen ser al hombre abierto para un tiro exterior o remontando la línea de fondo para desajustar la defensa y encontrar al hombre que entra por el centro de la zona.

Ricky no ha sido nunca un buen tirador, y ahora con su confianza minada y con la presión de querer recuperar el tiempo perdido, menos aún. Pero debe continuar tirando... y fallando si es necesario. Lo peor que podría hacer es renunciar a esa faceta del juego por inseguridad. La NBA no perdona a los cobardes.

Debe concentrarse en recobrar sensaciones, en jugar cada vez más minutos para ir perdiendo el miedo y dejar transcurrir la temporada sin intentar grandes alardes. Incluso me atrevería a decir que para Ricky sería beneficioso que los Timberwolves no entraran finalmente en Play-Offs (cosa más que probable con la baja de Kevin Love). Si lo hacen, lo harían con un equipo poco competitivo para poder luchar en la post-temporada y con la seguridad de caer en primera ronda, tras un esfuerzo tan grande como infructuoso.

Si Ricky continúa jugando hasta el mes de abril, se encontrará en verano con una situación idónea para de verdad afrontar con garantías la temporada más importante de su vida, la 2013/2014. En la época estival habrá pasado ya año y medio desde su lesión con lo que debería encontrarse, entonces sí, cerca de su plena recuperación. Vendrá de una temporada en la que tras mantener el ritmo competitivo durante cuatro meses, tendría tiempo para mejorar su tiro, aspecto que se antoja fundamental para convertirse en una amenaza y provocar los espacios que requiere su juego. Y finalmente, podría recobrar sensaciones y calibrar sus mejoras en el mes de septiembre, si decide acudir al EuroBasket de Eslovenia con la Selección.

Ricky está superando su grave lesión en los plazos establecidos por los médicos, pero ahora le queda por delante un largo camino lleno de dificultades, que si bien es diferente, no es menos difícil de lograr: Convivir con la exigencia de ser un genio a tiempo completo.

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